Es la primera pregunta en toda conversación: «¿esto no es lo mismo que la firma electrónica?». No lo es. La firma electrónica prueba la voluntad de una persona de firmar. Originum prueba qué publisher emitió un archivo, que es íntegro y que existió en un momento dado, verificable de forma independiente, sin conexión y de por vida. Resuelven problemas distintos y funcionan mejor juntos.
El reglamento eIDAS define tres niveles de firma electrónica, con distinta fuerza probatoria. Conocerlos es clave para entender dónde encaja Originum: no es ninguno de los tres, porque resuelve un problema distinto.
Cualquier dato electrónico que el firmante usa para firmar: un clic en «Acepto», una casilla marcada, una firma dibujada en pantalla o una imagen escaneada.
Vinculada de forma única al firmante, permite identificarlo, está bajo su control exclusivo y detecta cualquier cambio posterior. Se apoya en criptografía de clave pública (PKI).
Una firma avanzada que además usa un dispositivo cualificado (QSCD) y un certificado emitido por un prestador cualificado (QTSP) tras verificar la identidad.
La firma electrónica responde a «¿quién aceptó esto y se identificó?». Originum responde a «¿es este archivo exactamente el que existió en tal momento, sin alteraciones, y puede comprobarlo cualquiera dentro de 30 años?». Son preguntas diferentes.
Vincula a una persona identificada con su aceptación de un contenido. Es insustituible cuando la ley exige consentimiento o equivalencia con la firma manuscrita.
Cada registro lo firma criptográficamente un publisher con su clave, dentro de una cadena de confianza (raíz → emisor → registro). Demuestra qué publisher lo emitió, que el archivo no se ha tocado y cuándo existió.
Un certificado de firma expira (la FNMT, 36 meses). Una firma hecha con un certificado ya caducado pierde su validez verificable salvo que se le haya añadido sello de tiempo y validación a largo plazo (LTV).
La prueba (bundle) es autocontenida: incluye las firmas y la cadena de confianza necesarias para verificarla en local, sin conexión y sin recurrir a Originum. Si Originum desapareciera, la prueba seguiría siendo válida. No hay sellos que renovar.
No se trata de cuál es mejor, sino de qué problema resuelve cada uno. Esta es la comparación tal como se la explicaríamos a un equipo técnico o legal.
Originum se alinea con los requisitos de integridad y detección de alteraciones de la firma avanzada, pero no es un prestador cualificado (QTSP) ni emite firmas cualificadas. Donde la ley exija firma cualificada, se usa firma cualificada.
La pregunta correcta no es «firma electrónica o Originum», sino «qué necesito demostrar». A menudo, la respuesta es ambos.
Depende de qué necesites demostrar. La evaluación de encaje te ayuda a verlo en tu caso concreto, con un informe estructurado en 3 minutos y sin recogida de datos.